Libros prohibidos? A leerlos!!!

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En el Monasterio de las Adoratrices de la Sagrada Canasta, un extravagante burdel a orillas del Rhin, una de las más antiguas y requeridas para la práctica de «los placeres prohibidos», ha sido asesinada de la manera mas escalofriante: desollada viva! Será uno en una serie de cruentos asesinatos. Mientras tanto, en una lóbrega abadía en las afueras de Estrasburgo, Johannes Gutenberg experimenta con una máquina para reproducir libros. Cuando lo logra, es arrestado por comerciar libros apócrifos y acusado de ser el falsificador en el Sacro Imperio Romano Germánico! Vaya ironías de la vida! Pero claro, es que como osa reproducir libros como la Biblia!!

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Esta es parte de la historia que se desarrolla en esta novela de Federico Andahazi, escritor argentino (primero psicólogo) que ha escrito una novela con intriga y el suspenso de los mejores thrillers, además que mezcla la historia con los personajes que la vivieron. Me encanta la reconstrucción del los escenarios medievales, la creación de la imprenta a través de Gutenberg y el proceso judicial que interpela la naturaleza misma del libro. Las explícitas enseñanzas de «la jefa», madre superiora de la congregación, los secretos del éxtasis en un proyecto místico. Pero no fue solo un asesinato en ese “monasterio”… fueron varios, y el autor termina uniendo las historias hacia El Libro de los Placeres Prohibidos

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Llega un momento en que se siente el olor de los papeles que usaba el protagonista para probar su “maquina diabólica”, las acusaciones hechas contra este invento son… como llamarlas…increíbles! Es pecado reproducir libros y sobretodo, que pueden llegar a hacer los que los lean! Es un libro perfecto para este fin de semana largo… y no les cuento quien es el asesino….

Y una cita de esta novela:

  • Desde que un ser humano aprendió a escribir y divulgar sus palabras, nunca faltó otro que quisiera borrarlas, destruirlas, hacerlas desaparecer de la faz de la Tierra. Junto con la escritura nació también la censura. Las palabras estaban hechas de la misma sustancia del deseo, de la lubricidad, del sexo. La ley, en cambio, estaba forjada con el metal de la espada.

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